Durante milenios, el pueblo wounaan de regiones que hoy pertenecen a Panamá y Colombia ha trabajado la madera con gran destreza. El palo de rosa cocobolo, palo de rosa cocobolo, Dalbergia retusa, es especialmente valorado para bastones ceremoniales usados en la medicina tradicional y para tallas artísticas que representan flora y fauna tropicales.
Los wounaan forman parte de los muchos pueblos que han empleado palos de rosa para fabricar culatas de armas, muebles e instrumentos musicales. Actualmente, más de 140 especies arbóreas se comercializan bajo el nombre de palo de rosa. Comparten una madera densa, lustrosa y por lo general rojiza.
Desde fines de la década de 2000, la demanda global de palo de rosa superó la oferta legal. Estas maderas se transformaron en activos de inversión, en especial durante el auge inmobiliario en China, y en valiosas maderas tonales para instrumentos. Para 2012, el precio del cocobolo en China superó los 13.000 dólares por metro cúbico. Hoy puede triplicar esa cifra. El contraste es notorio con el roble rojo, que ronda los 1.500 dólares por metro cúbico.
En 2011, madereros comenzaron a talar de forma ilegal árboles de palo de rosa en bosques maduros del este de Panamá, territorio habitado por los wounaan. En el país, la mayoría de los wounaan y muchos emberá carecen de títulos legales sobre esas tierras pese a generaciones de ocupación. Frente a la invasión, autoridades comunitarias wounaan presentaron denuncias ante instancias locales y nacionales y buscaron respaldo en la opinión pública.
Durante esa primera temporada de tala se produjo un enfrentamiento de tres meses entre madereros ilegales y comunidades wounaan. Un talador asesinó a la autoridad tradicional elegida hapk’ʌʌn Aquilino Opua Puchicama. En respuesta, el maderero Ezequiel Batista fue muerto. La comunidad entendió que los taladores estaban dispuestos a matar por el palo de rosa.
En los cuatro años siguientes la tala ilegal se intensificó. En 2014, Panamá ocupó el puesto 16 global por volumen de madera en rollo vendida a China y el 11 por valor. Ese año, China registró importaciones desde Panamá de 10.827 metros cúbicos de troncos de palo de rosa y 4.731 metros cúbicos de madera aserrada, por un total de 55,5 millones de dólares. Antes del auge, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza había clasificado el cocobolo como vulnerable. En 2019 fue reevaluado como en peligro crítico.
Una posible narración de estos hechos sería lineal y trágica. Sin embargo, los autores de una nueva investigación eligieron otra vía que recoge las vidas, valores, ciencia y experiencias wounaan, e ilumina no solo pérdidas, sino también la alegría de la resistencia y del cuidado mutuo.
palo de rosa cocobolo en perspectiva global y local
La investigación se presenta en el libro Interwoven Rosewood: Collaborative Ecologies, Colonial Entanglements, and Indigenous Resistance. Es el resultado de años de trabajo conjunto entre el Congreso Nacional Wounaan (Wounaan Podpa Nʌm Pömaam), el Congreso Local Wounaan de Majé (Wir Haigpai Podpa Nʌm Majé), una comunidad con numerosos artistas del cocobolo afectada directamente por la tala ilegal, y una profesora universitaria que colabora con comunidades en temas de ambiente y conservación.
El objetivo fue llegar a un público amplio. Esto incluye entrelazar historias del palo de rosa en el mundo, lo ocurrido en Panamá y la experiencia wounaan, además de compartir su ciencia y sabiduría ancestrales, en el contexto de siglos de agresiones contra pueblos y territorios indígenas que continúan hasta hoy.
Cultivar la colaboración
Como otros pueblos indígenas del sur de Centroamérica y el noroccidente de Sudamérica, los wounaan priorizan el cuidado de las relaciones. Comparten y redistribuyen alimentos, dinero y conocimientos para fomentar la equidad.
Ese enfoque contrasta con la mentalidad extractivista presente no solo en la tala ilegal, sino también en cierta investigación científica que trata a personas y lugares como recursos. Por ello, tanto participantes wounaan como no indígenas se comprometieron a una colaboración sostenida y a la coproducción de materiales.
La planificación fue conjunta y apuntó a divulgar ampliamente los hallazgos, en vez de centrarse en revistas académicas especializadas. Se respetaron de manera explícita los derechos wounaan sobre sus conocimientos, mediante un acuerdo formal que garantizó, entre otros puntos, la soberanía de datos y la decisión final sobre su uso.
Entretejer los temas
En la cestería wounaan, hebras teñidas con tintes naturales se tejen alrededor de un núcleo, incorporando colores cuando el diseño lo requiere. La investigación sigue ese modelo y entrelaza tres hebras: el ambiente tropical de tierras bajas, la ciencia y sabiduría wounaan, y las fuerzas combinadas del capitalismo y el colonialismo. No pueden abordarse por separado.
Reconocer el pasado en el presente y el futuro
Para los wounaan, los cuentos ancestrales orientan la vida actual y la por venir. El relato de la creación incluye consejos del Creador para corregir errores iniciales al formar a los seres humanos, destacando la necesidad de mejorar para propiciar el cambio.
La metáfora de la cestería en espiral muestra cómo el pasado actúa en el presente y el futuro. La extracción de oro al inicio del periodo colonial español guarda paralelos con la extracción de palo de rosa por empresarios chinos en el siglo XXI.
Celebrar las relaciones
La cotidianidad wounaan practica la convivialidad, una vida interdependiente y respetuosa con seres humanos y no humanos. Al tallar cocobolo, un artista realza la veta. Así como la madera revela su dibujo, los seres no humanos también comunican y actúan por cuenta propia.
Los wounaan observan las complejas interrelaciones entre plantas, leyes, aves, mapas, animales, investigadores, insectos, infraestructura, hongos, funcionarios, enfermedades, comercio, tráfico ilícito y cambio climático.
Los sitios web breves del libro, en inglés y español, diseñados por Mavila Trujillo, emplean ilustraciones, videos, fotos y audios con textos concisos para visibilizar esa convivialidad. Incluyen música de flauta wounaan vinculada al agutí, un dispersor de semillas, junto con animaciones del animal y de una persona que danza al ritmo.
Respetar experiencias y múltiples voces
Para los wounaan, como para muchas comunidades indígenas, el conocimiento se adquiere por experiencia. La sabiduría se encarna a través de interacciones en tierra y agua, y por múltiples sentidos como música, danza, aromas, tacto, gusto y vista.
Para reflejar diversas perspectivas sobre la lucha frente a la explotación, autoridades y miembros de las comunidades propusieron voces en función de su experiencia. Con consentimiento familiar se incluyeron aportes de colegas wounaan fallecidos, entre ellos cuentos ancestrales y escritos recientes. También contribuyeron dos colegas no indígenas con décadas de trabajo en derechos indígenas.
Poner al descubierto el colonialismo y el capitalismo
A lo largo de siglos, los wounaan han padecido los efectos del colonialismo de asentamiento, que explota personas y espacios, despojando de bienes, tierras, vidas, derechos, lenguas y ciencia.
El colonialismo de asentamiento y el capitalismo operan a menudo juntos, mediante educación, leyes, prácticas corporativas e industriales, tráfico ilegal e incluso iniciativas de conservación, de maneras que perjudican a pueblos indígenas.
La resistencia wounaan es histórica. Incluye rebeliones coloniales, uso de drones para monitorear invasiones y presentar denuncias ambientales formales, y protestas contra leyes nuevas o propuestas.
Mostrar la vitalidad del wounaan meu
La lengua wounaan, wounaan meu, enfatiza la acción y reconoce que personas y otros seres están siempre en transformación.
La divulgación amplia exige traducir y en ese proceso se pierden matices, por ejemplo al convertir acciones en pasividades o asignar géneros donde no los había. Para honrar el wounaan meu en traducciones al inglés y al español, se eligieron términos que reflejan significados wounaan, como distinguir entre médico tradicional y chamán, o traducir jap como piragua en lugar de canoa.
En partes del libro, dos integrantes del equipo, Chenier y Doris, grabaron narraciones en wounaan meu y luego las transcribieron y tradujeron cuidadosamente para preservar la riqueza del pensamiento y la lengua.
Nutrir la alegría y la belleza
La investigación colaborativa abraza la autodeterminación y la alegría y belleza que conlleva. Integra el wajaup hʌidʌm, estar bien o en buena relación, y el hãba poso honee nʌm, trabajar juntos con alegría.
El trabajo continúa. Están en marcha una edición en español con el traductor Alfonso Conde, un libro abreviado en español centrado en capítulos escritos por autores wounaan, un análisis de capítulos hablados en wounaan meu y escritos en español, y un sitio web multimedia para estudiantes wounaan en edad escolar.
Así, se honra la ciencia y la sabiduría ancestrales para cultivar los futuros justos que los wounaan imaginan.
Traducido por Alfonso Conde.